martes, 19 de mayo de 2009

Jorge Sarquís. Un asunto familiar IX


"Ahí tienen la siguiente entrega de la gran novela campirana, su telenovela estelar

Jorge Sarquís


Un asunto familiar

IX


Fue directo a la oficina de las secretarias; ya estaban las dos ahí; -buenas tardes chicas -saludo jovial- alguna de ustedes conoce a los hijos de Juvenal?, -preguntó; ellas se miraron.
–Yo sí ingeniero, afirmó doña Luz.
–Hábleme de ellos -le pidió sentándose de espaldas a la ventana, sobre un largo archivero metálico.
–Pues la mayor es la hija, ya termina la prepa técnica este año.
– ¿Y qué que quiere estudiar?
-Creo quiere entrar a enfermería ingeniero.
-¿Y el hermano?
-Él nació con parálisis cerebral inge -intervino Cristina- tiene unos once años.
-Sí, eso me comentó su abuelo. ¿Qué me dice de Gudelia?
-Ella fue la del problema con Juvenal, ¿verdad? -se adelantó doña Luz.
-Veo que ya se enteraron.
-¡Ay ingeniero!, aquí todo se sabe muy pronto, en la estación no se habla de otra cosa.
-Ya todos saben que gracias a usted salió Juvenal de la cárcel porque habló con el profesor Grajales -completó Cristina sonriendo.
-¿Qué le pidió a cambio ingeniero?, Ah, porque ese señor no da paso sin guarache; aquí todos lo conocen.
-¡Ah que doña Luz!
-No me diga que lo hizo de buena gente?,-preguntó con suspicacia ella- si no le ve ventaja no mueve un dedo por nadie -agregó burlona.
-Bueno, creo que en este caso está pensando en algo bueno -defendió Mariano.
-¡Bueno para él, seguramente! -intervino nuevamente Cristina.
-Contra dos no puedo -se rindió sonriendo él. Caminó a la puerta y abriéndola volteó a decirles: -tenemos que conseguirle una beca a la chica y atención especial al niño. Estoy abierto a escuchar sus sugerencias. Doña Luz ofreció: -yo tengo una comadre que es trabajadora social en el centro de educación especial para discapacitados del DIF en Yautepec. Cristina por su parte sugirió, -ingeniero, y ¿por qué no le pide la beca para la chica a su amigo el alcalde?, él puede becarla -afirmó.
-Esas son muy buenas ideas, páseme la llamada con el profe por favor Cristi -pidió y cerró la puerta por fuera.
Ya en su oficina no tardó en sonar el teléfono.
-¿Bueno?, profesor, buenas tardes, Mariano Álvarez aquí.
–¡Oiga!, escuchó al otro extremo de la línea una voz que reconoció al instante -¡yo no tengo las piernas chuecas!
–¡Clarita, discúlpeme!, -esperaba que fuera el profesor, explicó.
–Claro y yo estoy pintada, ¿verdad? -reclamó Clara.
-No, no, no, se equivoca… -quiso explicar Mariano en vano,
-descuide, ahí se lo dejo.
-¡Clarita!…quiso insistir en su explicación él.
–Ingeniero buenas tardes, dígame en qué puedo servirle?, lo saludó Grajales.
–Profesor, buenas tardes, nomás para informarle: invité a don Juvenal a charlar un rato aquí en mi oficina.
–¿Cómo le fue?
–Uno a cero a favor de él, me temo.
–Es un hueso duro de roer -le confirmó el alcalde- pero usted no se preocupe lo tenemos a varios fuegos, no estamos solos en esto Mariano.
-Oiga profesor, ¿qué chance de que el municipio nos ayude con una beca para la hija de Juvenal?
–¿Beca?, preguntó Grajales, ¿para qué, qué quiere estudiar?
–Enfermería, contestó Mariano.
-mmhh -se dejó escuchar refunfuñando el alcalde- no sé ingeniero, necesito pensar, deje checo cómo hacerle; usted maneje la oferta cuando llegue el momento.
-Gracias Profesor, oiga, una cosa más, ¿cuándo piensa hablar con Gudelia?
–Ya lo hice; está citada para mañana.
–Hombre qué bien, ¿cómo lo logró?
–Le dije que Juvenal ya aceptó encargarse de los gastos médicos de la niña y aparte la va a indemnizar por el susto. Pero aún no se desiste de la demanda. Sí le puede adelantar a él su aguinaldo, ¿verdad?
–Descuide Profesor, si no del aguinaldo, yo respondo a ver cómo.
–De acuerdo ingeniero, mañana le informo cuánto avanzamos por ese frente.
–Correcto mi alcalde, estamos en contacto.
–Oye inge -cambió Grajales a un tono menos formal- y ya no me hagas enojar tanto a Clara, ¡se desquita conmigo, hombre!, ya invítala a echarse una copa y hagan las paces, ¿no crees?. Mariano soltó la carcajada,
-Profe, soy inocente ¡se lo aseguro!.
-Pero si es que ese es el problema contigo mano, te pasas de honesto y decente, ya pórtate tantito mal, aquí todos lo van a entender, nadie lo va a ver mal Álvarez, yo sé lo que te digo, ándale, cuídate, nos vemos.
–Ah que Profe., contestó Mariano, pero ya Grajales había colgado.

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