SOCIEDADCalderón pide a los mexicanos que no salgan de casa
Cierran los comercios de la capital y los trabajadores disfrutan por decreto de un largo 'puente' de cinco días para evitar contagios
01.05.09 -
MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
MÉXICO DF. ENVIADA ESPECIAL
GRÁFICO: ISABEL TOLEDO
Un hombre con mascarilla se arrodilla para rezar ante la basílica de Guadalupe de México DF, que permanece cerrada para contener contagios.

México, y especialmente su capital, están semiparalizados. Sin actividades de ocio a las que acudir y con el peligro del contagio flotando en grandes concentraciones de aire, el presidente Felipe Calderón y sus colaboradores aconsejan quedarse en casa. Aunque según el ministro de Salud, José Ángel Córdoba Villalobos, «hay una estabilización en contagios nuevos», al incrementar la Organización Mundial de la Salud (OMS) el nivel de alerta se adoptaron nuevas medidas de emergencia. Entre ellas, un 'puente' vacacional forzoso para más trabajadores después de que el Gobierno decretara la suspensión de todas las actividades «no esenciales» a escala nacional, tanto en la Administración pública como en el sector privado. Y eso, en un país que supera los cien millones de habitantes, es mucha gente parada.
La OMS elevó ayer a doce el número de muertes en México y 260 el número de personas infectadas con el virus de la nueva gripe, a partir de ahora denominada oficialmente gripe A/H1N1 para desligarla del rasgo de porcina.
Calderón volvió a comparecer con un mensaje a la nación en el que fue tajante: «Quiero exhortarlos a todos, a todos sin excepción, que en estos días de asueto que vamos a tener, en este puente que irá del primero al 5 de mayo, se queden en su casa con su familia, porque no hay lugar más seguro para evitar contagiarte del virus de la influenza porcina». El mandatario reconoció que éste es «uno de los problemas más serios de los últimos años» y que la «paralización económica significa un sacrificio y una disminución de los ingresos» -la capital pierde más de 42 millones al día por la caída de la actividad- , pero vale la pena si podemos cuidar la salud de los nuestros y proteger a México de este mal».
Margarita Zavala, la primera dama mexicana y presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Desarrollo Integral a la Familia, acudió ayer a apoyar a su esposo y desde varios programas de televisión insistió en que los padres aprovechen para «jugar más con sus hijos, que hagan rompecabezas». Y como han hecho otros altos funcionarios, recordó que el virus «es una enfermedad que se cura, pero que se contagia muy rápido. Por eso el objetivo es contener su transmisión y atenderla en sus primeras manifestaciones».
Cuba ha decretado la suspensión indefinida de los vuelos a México y sólo permite que despeguen para sacar a ciudadanos cubanos que aún permanezcan en territorio azteca. Argentina y Perú han hecho lo mismo. Para empeorar la situación, los hoteles de Cancún y Riviera Maya no contratan reservas. La firma Grupo Barceló prevé que buena parte de sus trece establecimientos en la zona se queden sin huéspedes en «cuatro o cinco días», porque los pocos aviones que aterrizan no traen pasajeros. De poco sirve visitar una de las zonas más bellas del planeta si el Gobierno mexicano ha cerrado todos los parques ecológicos del lugar y las discotecas. Suerte que ahora es temporada baja en México.
Entre los mexicanos de la capital -se calcula que tres millones han dejado de utilizar el metro por la alerta sanitaria- hay opiniones para todos los gustos sobre la dureza de las medidas. A nadie sorprendía el cierre de las escuelas uno o dos días cuando los niveles de contaminación eran muy altos, porque era una medida habitual. Sin embargo, no se recuerda una situación como la actual. Rosa García, empleada de una pizzería, está preocupada porque «sin las propinas de los clientes, no podré pagar el alquiler».
Diez largos días
El alcalde de la capital, Marcelo Erbrad, explicaba ayer que tienen que pasar como mínimo diez días, desde el inicio de la alerta sanitaria el pasado día 23, para saber si han tenido éxito las medidas sanitarias de emergencia adoptadas en la ciudad, porque el tiempo de incubación del virus es de entre 5 y 7 días. «A esta fecha nuestra preocupación era que tuviéramos un número importante de contagios en la ciudad con una tendencia a crecer, pero con las medidas que se han tomado no tenemos esa curva exponencial de crecimiento de contagios», precisó Ebrard.
Pero no todos los políticos se mostraban tan optimistas. «El virus no va a desaparecer como por arte de magia» y habrá que vigilar durante «varios meses», advirtió el ministro de Salud. Tampoco habrá una vacuna hasta dentro de unos seis meses. Sin embargo, el baile de cifras tiene confundidas a muchas personas, incluidos algunos diputados que piden «mayor transparencia». Según una encuesta, la mitad de la población considera que la «epidemia está peor de lo que se dice» o que se exageran sus efectos.
En cualquier caso, aunque algunos pequeños empresarios, sobre todo restauradores y hosteleros, siguen protestando por unas medidas que consideran excesivamente rígidas, otros las defienden y definen como «valiente» la decisión de la alcaldía metropolitana de cerrar negocios de un día para otro, a sabiendas de que a pocos iba a gustar.
La OMS elevó ayer a doce el número de muertes en México y 260 el número de personas infectadas con el virus de la nueva gripe, a partir de ahora denominada oficialmente gripe A/H1N1 para desligarla del rasgo de porcina.
Calderón volvió a comparecer con un mensaje a la nación en el que fue tajante: «Quiero exhortarlos a todos, a todos sin excepción, que en estos días de asueto que vamos a tener, en este puente que irá del primero al 5 de mayo, se queden en su casa con su familia, porque no hay lugar más seguro para evitar contagiarte del virus de la influenza porcina». El mandatario reconoció que éste es «uno de los problemas más serios de los últimos años» y que la «paralización económica significa un sacrificio y una disminución de los ingresos» -la capital pierde más de 42 millones al día por la caída de la actividad- , pero vale la pena si podemos cuidar la salud de los nuestros y proteger a México de este mal».
Margarita Zavala, la primera dama mexicana y presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Desarrollo Integral a la Familia, acudió ayer a apoyar a su esposo y desde varios programas de televisión insistió en que los padres aprovechen para «jugar más con sus hijos, que hagan rompecabezas». Y como han hecho otros altos funcionarios, recordó que el virus «es una enfermedad que se cura, pero que se contagia muy rápido. Por eso el objetivo es contener su transmisión y atenderla en sus primeras manifestaciones».
Cuba ha decretado la suspensión indefinida de los vuelos a México y sólo permite que despeguen para sacar a ciudadanos cubanos que aún permanezcan en territorio azteca. Argentina y Perú han hecho lo mismo. Para empeorar la situación, los hoteles de Cancún y Riviera Maya no contratan reservas. La firma Grupo Barceló prevé que buena parte de sus trece establecimientos en la zona se queden sin huéspedes en «cuatro o cinco días», porque los pocos aviones que aterrizan no traen pasajeros. De poco sirve visitar una de las zonas más bellas del planeta si el Gobierno mexicano ha cerrado todos los parques ecológicos del lugar y las discotecas. Suerte que ahora es temporada baja en México.
Entre los mexicanos de la capital -se calcula que tres millones han dejado de utilizar el metro por la alerta sanitaria- hay opiniones para todos los gustos sobre la dureza de las medidas. A nadie sorprendía el cierre de las escuelas uno o dos días cuando los niveles de contaminación eran muy altos, porque era una medida habitual. Sin embargo, no se recuerda una situación como la actual. Rosa García, empleada de una pizzería, está preocupada porque «sin las propinas de los clientes, no podré pagar el alquiler».
Diez largos días
El alcalde de la capital, Marcelo Erbrad, explicaba ayer que tienen que pasar como mínimo diez días, desde el inicio de la alerta sanitaria el pasado día 23, para saber si han tenido éxito las medidas sanitarias de emergencia adoptadas en la ciudad, porque el tiempo de incubación del virus es de entre 5 y 7 días. «A esta fecha nuestra preocupación era que tuviéramos un número importante de contagios en la ciudad con una tendencia a crecer, pero con las medidas que se han tomado no tenemos esa curva exponencial de crecimiento de contagios», precisó Ebrard.
Pero no todos los políticos se mostraban tan optimistas. «El virus no va a desaparecer como por arte de magia» y habrá que vigilar durante «varios meses», advirtió el ministro de Salud. Tampoco habrá una vacuna hasta dentro de unos seis meses. Sin embargo, el baile de cifras tiene confundidas a muchas personas, incluidos algunos diputados que piden «mayor transparencia». Según una encuesta, la mitad de la población considera que la «epidemia está peor de lo que se dice» o que se exageran sus efectos.
En cualquier caso, aunque algunos pequeños empresarios, sobre todo restauradores y hosteleros, siguen protestando por unas medidas que consideran excesivamente rígidas, otros las defienden y definen como «valiente» la decisión de la alcaldía metropolitana de cerrar negocios de un día para otro, a sabiendas de que a pocos iba a gustar.

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