viernes, 8 de mayo de 2009

EVA "YERBABUENA"


HAY FESTIVAL ALHAMBRA
Eva, sola y solemne en Palacio
El baile torero y la fuerza animal de la granadina ‘Yerbabuena’ llenaron anoche de gente y flamenco el patio del Carlos V en la apertura musical del evento literario
08.05.09 - 08:09 -
A. PEÑÁLVER
GRANADA
G. MOLERO
La flamenquísima Eva ‘Yerbabuena’ (Frankfurt, 1970) fue la encargada de abrir anoche con su baile soberbio y sin aditamentos la cita internacional del Hay Festival 2009. La artista lo hizo por derecho en el patio del Palacio de Carlos V, ante la mirada atónita de más de 700 espectadores. Entre el público, Enrique Morente, el cantaor que abrió magistralmente esta cita en su pasada edición.
El alcalde, José Torres Hurtado, la directora de la Alhambra, Mar Villafranca, y el director del Legado Andalusí, Jerónimo Páez, también engrosaban la lista de los allí presentes, bajo las estrellas, entre las columnas y enfrente de una de las mejores artistas del flamenco de los últimos años. De pose torero y fuerza animal.
Llegaba la ‘Yerbabuena’ a la ciudad que la vio crecer con el regusto de haber triunfado en el Teatro Español de Madrid con su espectáculo ‘Lluvia’, del que tuvo que programar seis funciones especiales fuera de las previstas por el raudal de público que lo solicitó. Según la crítica, es sencillamente sublime.
Ayer mismo, antes del montaje, ella confesaba que tenía «muchas ganas de traer ‘Lluvia’ a Granada», algo que probablemente se hará realidad en septiembre, en el Palacio de Congresos. No pudo ser anoche por una cuestión de dimensiones.
Pulcra ejecución
Así que en la velada del Hay Festival tocó disfrutar de la pulcra ejecución, rebosante de tensión, sentido y garra de Eva. Ambiente casi íntimo y cargado de historia. El Carlos V se trocó en el marco perfecto para ‘Yerbabuena’, una serie de ‘solos’ de baile de esta inmensa artista, acompañada por los cantaores y guitarristas de su compañía. Comenzó con la seguiriya ‘De la cava’, a la que siguió la bulería ‘Encuentro’. Solemne y gitana. Luego llegó el mirabrás ‘Bata de cola’, vestida de blanco. Todos los palos, pura plasticidad. Todos, bajo la luna llena.
Un cuerpo pequeño, el suyo, construido a base de curvas, brío y aplomo, fue la herramienta principal con la que expresar los sentimientos en el escenario. Tanto indaga y se mete esta mujer en la emoción que, al final, todo el aire que rozó su piel mientras actuaba parecía estar impregnado de esa especie de trance que ella experimenta sobre las tablas.
En la mitad, llegaron unos respiros musicales: había que reponerse del torbellino de arte, de esos inexplicables y apabullantes movimientos sobre sí misma, de esa personalísima tormenta que es la ‘Yerbabuena’. El cante no estuvo a la altura; hubo problemas de sonido y de voz.
Fuerza descomunal
La sorpresa sería supina para los pocos miembros del público que no habían ‘vivido’ en sus carnes la fuerza descomunal que transmite Eva en las tablas. Ella se bastó en junio pasado para colgar el cartel de ‘no hay billetes’ en el Festival de Música y Danza de Granada. No fue para menos. Luego estuvo girando por el mundo. Y ayer, en las pruebas del espectáculo, se volvía a mostrar «encantada» de abrazar la ciudad que lleva marcada a fuego en su alma: «Más contenta no se puede estar... Inaugurar este pedazo de festival, en el Carlos V, con mi baile. Increíble». Sentencias de una mujer cuyo nombre significa ‘fuente de vida’.
Y vuelta a la tarima. Una vez que ella y el público tomaron aire, volvió el baile con los tientos tangos ‘Quiero y no quiero’, para rematar la noche con la soleá por bulerías, de pura gracia flamenca, ‘Cadencia’. La ovación no podía ser menor. Habían transcurrido unos 80 minutos de un exquisito y emocionante espectáculo visual con nombre propio: Eva Garrido.

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